Lo malo conocido
No todos los cálculos se pueden hacer en un Excel, y Sony debería darse cuenta del terreno que está pisando con su cambio al formato digital.
El otro día me dio por mirar cómo había sido la reacción del público japonés al anuncio de PlayStation y la eliminación del formato físico. Resumiendo un poco, la reacción no ha sido tan visceral como en occidente; no hay campañas de boicot ni un ajetreo en las redes sociales, pero esto tampoco significa que se lo hayan tomado bien. Como parte del público occidental, muchos lo ven también con resignación y como algo que iba a pasar, y la mayoría de jugadores se debaten entre si esto es un problema por la conservación del formato en sí mismo o por las implicaciones de pertenencia que suponen.
Me dio por mirarlo porque recordaba mi viaje a Japón y la gran cantidad de tiendas que siguen quedando en torno a los videojuegos y el formato físico. En mi viaje, de hecho, no solo compré retro, sino que compré algunos juegos de por entonces las consolas de Sony que estaban activas: PlayStation 4 e incluso PlayStation Vita. Buena parte de las quejas de los jugadores ha sido por esto mismo: mientras que hay algunos coleccionistas, muchos se lamentan de que ya no podrán decidir qué hacer con su juego: si prestárselo a a un amigo o venderlo para subvencionar el siguiente.
Las tiendas también ven esto con resignación. Sabían que terminaría pasando y por lo que he leído algunas ya han asegurado que se volcarán todo lo posible en Nintendo Switch 2, algo que ya estaban haciendo, porque sigue siendo sin duda la que más tirón tiene con el formato físico en Japón. Esto es una buena noticia, porque la desaparición del formato en juegos de Nintendo, sobre todo first-party (ya sabemos lo que está ocurriendo con las Game-key Cards), puede seguir forzando a Nintendo a mantener el formato al menos una generación más aparte de esta. Es, además, la pescadilla que se muerde la cola, porque se hereda un vasto catálogo de cartuchos de juegos de Switch 1 y 2.
También he visto algunos datos que espero que Sony esté teniendo muy en cuenta, como que Monster Hunter Wilds vendió unas 838.000 copias físicas en PS5 solamente en Japón, lo cual es una absoluta barbaridad. Me parece curioso que, pese a que Sony haya presentado unas cifras y estadísticas maquilladas con respecto a la venta de discos, realmente a nivel interno le salgan tan bien como preveen los números. Su lógica, ya lo sabemos, es la siguiente: si gano un 30% que se llevan las tiendas y a jugadores que no pueden comprar de segunda mano, aunque pierda una gran cantidad de jugadores que sigue comprando así. Pero viendo algunos números, tengo que decir que me sorprende.
Porque después de mirar estos números de Monster Hunter, me dio por buscar el rendimiento de todo el año pasado, y los resultados son bastante sorprendentes. Ya conocemos los datos que nos ha ofrecido la agencia de Matt Piscatella en Estados Unidos, en los que afirma que solo 7 juegos han superado las 100.000 unidades. En cambio en Japón, los 100 primeros juegos físicos (repito, solo los 100 primeros) vendieron más de 15 millones de unidades durante 2025. Por cierto, como dato adicional si sumamos las ventas históricas acumuladas de esos 100 juegos (es decir, no solo de 2025), el resultado sería 88.084.329 unidades.
¿El problema, quizá? De esos 15 millones de unidades, solo 2,2 millones de unidades son de plataformas PlayStation. El resto pertenecen a juegos de Nintendo Switch 1 y 2. Esto refleja bien la realidad que ha ido construyendo Sony en las últimas generaciones. Mientras que Nintendo seguía apostando por el formato físico incluso con las Game-Key Cards, el jugador de PlayStation ha ido virando al digital. Curiosamente, también lo ha hecho hacia Nintendo. Ahora mismo, y más que nunca, Japón es territorio Nintendo. He llegado a leer que algunos poseedores de PS5 tienen la consola con bastante poco uso (algunos diciendo que su último juego fue Final Fantasy XVI) mientras que su Switch es su dispositivo diario.
Otro usuario japonés se lamentaba: “ya no habrá ninguna diferencia con un PC”. Es un comentario bastante típico, no tiene nada de especial, salvo si tenemos en cuenta que sí que habrá diferencias, solo que en detrimento de la propia PlayStation. Si los precios de la siguiente consola se salen de órbita, como se teme, y desaparece el formato físico, a Sony no le quedan más armas que sus exclusivos para convencer al jugador de que su máquina es mejor que todo lo que ofrece el PC.
El problema es si su catálogo de exclusivos será suficiente. Viendo cómo los han tratado esta generación, me atrevería a decir que no. Con todas las cartas sobre la mesa, pueden haberle dado al jugador las razones que le faltaban para comprarse un ordenador. La diferencia de precio ya no será tan pronunciada, porque puedes tener unas especificaciones de consola por un precio cercano a los 1000 euros y luego añadir mejor hardware y potencia si la quieres. Puedes modificar componentes, puedes adquirirlo en formato portátil y tienes diversas tiendas digitales que compiten con ofertas. Por si fuera poco, Steam te saca los colores con un sistema de préstamo familiar que te permite compartir biblioteca con 5 amigos y miles de juegos. Y, por supuesto, lo que lleva ocurriendo toda la vida: que el gasto en un ordenador puede doler menos si se usa para trabajar o estudiar.
Con todo esto, espero que Sony sepa donde se está metiendo. Me queda claro que no van a dar marcha atrás, pero, dentro de su plan maestro que pasa por quedarse con todo el mercado eliminando intermediarios, no están viendo que, en el camino, se ha puesto a competir con un mercado en alza como es el del PC. Ellos pueden maquillar sus estadísticas todo lo que quieran, pero la realidad es que hay buena parte de esa cuota que esperan recuperar que se puede perder en usuarios que se vayan a otra plataforma; por estar ofreciendo lo mismo, pero peor. Y si esa lógica empieza a dominar la compra de los usuarios, quizá se den cuenta, demasiado tarde, que era mejor lo malo conocido.







Qué les vaya bien. En lo personal esta generación la empecé con Series X, por la política más "amigable" con el usuario, y la he ido alternando con PC y Switch. Los exclusivos que me interesaban del ecosistema PlayStation los he podido disfrutar en PC. Ahora que han decidido poner veto a esos lanzamientos en PC, no sé qué les hace pensar, viendo el percal, que saltaré a uno de sus sistemas para jugar sus títulos. Hay vida más allá de PlayStation y si se quieren inmolar, allá ellos, pero paso de perder derechos como consumidor por jugar a 2-3 títulos por año (siendo generosos) de su cosecha.
Veo lo que quieren hacer: cerrar todas las vías de acceso a su ecosistema que no pasen por una de sus máquinas y, más concretamente, su tienda digital. Controla el flujo y controlarás el (tú) mercado. Además ya han dejado ver en varias ocasiones que quieren dejar de ser un ecosistema para todo el mundo y convertirse en uno exclusivo para un público fiel y económicamente pudiente. Muy Apple, muy elitista y clasista. Paso.
Los japoneses piensan distinto al resto de los videojugadores, pero yo creo que el al gran público le importa poco si no hay formato físico, ya han pasado por el aro de la música y del cine, incluso ya empieza mucha gente a leer libros digitales, el videojuego es el siguiente y viendo que en PC el digital funciona sin problemas, el camino está marcado, el físico no es una prioridad para la industria y los consumidores pasarán por el aro como ya lo han hecho otras veces, es la triste realidad